La inmensidad de la naturaleza. Las Tres Cimas de Lavaredo

Las Tres Cimas de Lavaredo y un trekking inolvidable

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Cuando armamos un viaje tratamos de planear todos los detalles. Dejarlo bien prolijo para evitar inconvenientes desagradables. Pero siempre habrá factores que escapen a nuestro control, y de todos ellos quizá el más conocido (y a veces temido) es el clima. Esa variante caprichosa a la que le da lo mismo dónde, cómo y con quién estemos. Y por supuesto, que nosotros estuviésemos de trekking en Las Tres Cimas de Lavaredo no iba a importarle demasiado.

Así fue que ni bien empezamos la caminata, ya estábamos en lo que nosotros llamamos un “sándwich de nubes”. ¿Cómo preparar un riquísimo sándwich de nubes al estilo Lavaredo? Coloque primero una revoltosa capa de nubes arriba. Asegúrese de que estas nubes se retuerzan y giren, tapando bien a Las Tres Cimas de Lavaredo. En el medio va lo mejor: ráfagas de viento sazonadas con alguna nube que pasa a toda velocidad hacia la cima; exquisitos chaparrones de lluvia y una larga y sabrosa fila de turistas de todas las nacionalidades. Para terminar, coloque otra capa de nubes más fina en la parte inferior. Esta capa puede tener algunos agujeros por los que se llega a ver el valle mucho más abajo. Casi como si estuviésemos en un avión. Eso sí, asegúrese de que el sándwich se mantenga bien bien frío, para realzar el sabor del viento y la lluvia.

Pero no todo estaba perdido. Si bien el clima en general es caprichoso, el de montaña puede llegar a ser bipolar, y eso en este caso nos jugaba a favor. La experiencia nos había enseñado que en la montaña el clima puede cambiar radicalmente en poco tiempo.

Así que con esa esperanza nos ajustamos las camperas, protegimos la cámara lo mejor que pudimos y seguimos caminando. No sabíamos que una hora más tarde el cielo comenzaría a despejarse. Las mismas ráfagas de viento que al principio nos tiraban gotas de lluvia a la cara, se llevarían las nubes. Y Las Tres Cimas de Lavaredo nos darían finalmente nuestra recompensa.

Las Tres Cimas de Lavaredo de Frente

Manejando hasta Las Tres Cimas de Lavaredo

A medida que nos acercábamos a Las Tres Cimas nuestra emoción iba en aumento. Sentíamos esa mezcla de euforia y ansiedad que te ronda el estómago justo antes de que aparezca ESO que fuiste a ver. Como antes de salir de la estación de metro y chocarte de frente con la Torre Eiffel en París o el Coliseo en Roma, o al caminar los últimos pasos hasta el borde de El Gran Cañón. Manejábamos por el único camino que conduce hasta la base del macizo rocoso. Un trayecto de sólo 7 km por el que tuvimos que pagar €25 de peaje. En el momento nos pareció carísimo.

Pero siempre hay una alternativa para todo: quien no esté dispuesto a pagar puede dejar el coche estacionado y subir caminando ¡totalmente gratis! Una oferta tentadora pero que terminamos rechazando. En parte porque el cielo estaba totalmente nublado y comenzaba a lloviznar, y en parte porque todavía faltaban casi 5 km y estábamos atrasados.

Camino a Las Tres Cimas de Lavaredo

Pero mientras manejábamos por esa ruta en zigzag con curvas de 360° pegadas al precipicio, nos dimos cuenta de que habíamos invertido muy bien los €25. La pista más importante para esta revelación nos la dio la cara de cansancio de dos caminantes que cruzamos mientras subíamos. Resulta que entre el peaje y el Refugio Auronzo en la cima hay casi 500 m de desnivel. El mejor testigo fue el pequeño motor de nuestro auto alquilado que se quejaba y a pesar de acelerar a fondo no pasaba de segunda marcha. En algunas curvas teníamos que poner primera y rogar que el motor no se apague.

Finalmente el camino nos dejó en el estacionamiento: un último zigzag pero con banquinas a los costados para poder dejar el auto. Estacionamos de punta al precipicio aunque lo único que veíamos eran nubes. Nos abrigamos con todo lo que teníamos, nos calzamos las mochilas y enfilamos hacia la primera parada.

Comienzo del Trekking

Sitio: Refugio Auronzo; Altitud: 2320 m; Estado de los viajeros: desilusionados

Dentro del Refugio Auronzo hacía calor. La gente se amuchaba en el hall de entrada para echarle un vistazo a los mapas y, como nosotros, descubrir por dónde iba el sendero que rodea Las Tres Cimas de Lavaredo. Pero el calor era agobiante y junto con la gente que iba y venía se hacía incómodo quedarse mucho tiempo. Sendero 101, sale a la derecha del refugio, imposible perderse, nos fuimos.

Hacía frío y por momentos la lluvia venía de forma horizontal. Del sol no había ni rastros y el olor a tierra mojada llenaba el ambiente. Con una puntada de envidia vimos cómo nos pasaba una pareja de alemanes con ropa de montaña de marca como si pasearan por el parque. Esa parte del sendero era ancha y llana, no presentaba ninguna dificultad y estaba llena de turistas de toda clase. Incluso nos pasó un camioncito eléctrico que llevaba víveres al próximo refugio. Pero si bien todo esto era desalentador, lo que nos mataba era no poder ver a Las Tres Cimas. Toda esa emoción previa y lo único que veíamos era una piedra deforme que se perdía entre las nubes.

Cuando llegamos a la pequeña Capilla degli Alpini encontramos un camino que se abría a la derecha y bajaba por la ladera de la montaña. Llevaba hasta una cruz casi al borde de la capa inferior de nubes. Nos llevó la curiosidad y fue nuestro primer premio del día. La cruz está ubicada en un saliente de la montaña después del cual hay un gran precipicio. Es un mirador natural hacia el Valle Marzón. Pero la cortina de nubes que se abría y cerraba constantemente le agregaba sensación de vértigo. Impulsadas por el viento se movían furiosas y a veces una rompía con el grupo y subía a reunirse con las de arriba pasando por nuestro lado. Era como estar en el puerto y ver pasar de cerca un crucero enorme.

Capilla Degli Alpini. Las Tres Cimas de Lavaredo

Parada en el Refugio Lavaredo

Sitio: Refugio Lavaredo; Altitud: 2344 m; Tiempo de caminata: 1 hr; Estado de los viajeros: mojados pero esperanzados

El único lugar que encontramos seco en el Refugio Lavaredo fue un pequeño escalón junto a la pared del lado norte en el que apenas nos podíamos sentar. Todas las mesas y bancos estaban empapados. También las piedras que podríamos haber improvisado para sentarnos. Nuestras esperanzas de almorzar en un lugar calentito y seco se habían desmoronado cuando vimos que el restaurante del refugio estaba a reventar. Para una parte de los turistas este es el final del camino. Quedará en cada uno decidir si vale la pena subir sólo para llegar hasta este punto.

Así que comimos nuestros sándwiches afuera con los dedos semi-entumecidos y mirando la subida de 100 m que nos esperaba. Nos quedaba superar la Forcella Lavaredo para poder pasar a la cara norte de Las Tres Cimas de Lavaredo. Pero también notamos otra cosa: los chaparrones habían terminado y comenzaban a aparecer partes de la montaña que antes no se veían ¿Se iría a despejar?

Las Tres Cimas de Lavaredo entre nubes

Breve información sobre el recorrido

Pasado el Refugio Lavaredo se encontrarán con una bifurcación en el camino. Pueden continuar por el sendero 101 que toma hacia la izquierda para escalar la Forcella Lavaredo y luego encarar directamente hacia el famoso Refugio Locatelli. O pueden optar por el sendero 104 que sale hacia la derecha. Esta última opción propone un recorrido más largo y pasa por una reserva de fauna salvaje donde se pueden ver marmotas. También termina en el Refugio Locatelli y la dificultad es similar, así que el camino que elijan dependerá de sus ganas y tiempo.

Camino hacia el Refugio Locatelli

Sitio: Forcella Lavaredo; Altitud: 2454 m; Tiempo de caminata: 1:30 hrs; Estado de los viajeros: entusiasmados

Se denomina Forcella a “un paso de montaña muy estrecho entre dos paredes rocosas muy empinadas”. En este caso la Cima Pequeña (de las Tres Cimas) y el Monte Paterno. La Forcella Lavaredo (2454 m) es una especie de puente que une las dos cimas formado por siglos de erosión y acumulación de escombros. Lo que no dice el diccionario es lo que cuesta subir esos 100 m de desnivel. Es la primera subida fuerte del sendero y se hace sentir.

Pero también era la puerta a todo lo que habíamos ido a ver. Ni bien pusimos un pie en la cima fuimos azotados por un viento rabioso que casi nos hace tropezar. Pero también nos golpeó de frente un paisaje espectacular. Estábamos parados en la comisura de una enorme boca abierta al cielo dispuesta a tragarnos. Y sus dientes eran las afiladas y agrietadas cimas que nos rodeaban. A nuestra derecha el sendero bordeaba el desfiladero para llegar al refugio que se veía diminuto a lo lejos. Y a nuestra izquierda estaba el gigante. Por primera vez, las Tres Cimas de Lavaredo habían cobrado forma y se elevaban majestuosas aún coronadas de nubes.

Aunque la vista era increíble no pudimos quedarnos mucho tiempo. El viento era muy fuerte y amenazaba con mandarnos rodando devuelta a la base. Así que seguimos adelante con un cielo cada vez más despejado y el sol asomando por primera vez. Era como haber cruzado a otro país.

Las Tres Cimas de Lavaredo coronadas de nubes

Chocolate Caliente con Vista a Las Tres Cimas de Lavaredo

Sitio: Refugio A. Locatell; Altitud: 2405 m; Tiempo de caminata: 2 hrs; Estado de los viajeros: como dos niños felices

Cuando nos embarcamos en una caminata muy larga, lo mejor para mantenernos motivados es plantearnos objetivos a corto plazo. Algo así como sucede en la vida misma. Y para nosotros, en esa etapa del camino, no había motivación más grande que sentarnos a tomar una chocolatada caliente en el Refugio Locatelli.

Así que cuando llegamos, como dos niños felices nos sentamos en un tablón frente al refugio con nuestros tazones humeantes, dando pequeños sorbos mientras espiábamos el macizo de las Tres Cimas por encima de la taza. La cara norte es la más famosa y espectacular de la montaña, y la terraza del Refugio Locatelli tiene una vista privilegiada. Desde allí se pueden ver con claridad los tres famosos picos: Cima Piccola o Kleine Zinne en alemán (2857 m), Cima Grande o Grosse Zinne (2999 m) y Cima Ovest o Westliche Zinne (2973 m).

Allí acurrucados y con el gusto a chocolate llenándonos la boca, no podíamos más que maravillarnos al pensar que alguien pudo escalar semejante paredón. De hecho es considerada una de las escaladas más difíciles de los Alpes. No fue sino hasta 1933 que un tal Emilio Comici conquistó la pared de 500 m de la Cima Grande. Una hazaña que le llevó tres días y dos noches. No sé qué pensaran ustedes pero nosotros nos conformamos con admirarlas de lejos.

Refugio A. Locatelli. Las Tres Cimas de LavaredoLas Tres Cimas de Lavaredo desde el Refugio Locatelli

El Último Esfuerzo

Sitio: sendero 105; Altitud: muy variable; Tiempo de caminata: 3:30 hrs; Estado de los viajeros: agotados

Ni bien salimos del Refugio Locatelli, el sendero comienza a descender hasta llegar al fondo de la boca que habíamos visto desde la Forcella Lavaredo. La mala noticia es que todo eso que bajamos luego había que volver a subirlo. ¡Y que subida! Es la parte más exigente del recorrido, al punto de que tuvimos que hacer un alto a la mitad para recuperar el aliento. Cabe destacar que en este punto el cielo se despejó, el sol comenzó a calentar y todo el abrigo que a la mañana nos protegía ahora era una carga molesta.

Por fortuna, pasado este punto el camino se hizo más llevadero. A la derecha se abre un hermoso valle lleno de bosques con el Monte Piana como marco. Pasamos un par de lagos que le sirven de espejo a la Cima Oeste y una cabaña alpina llamada Malga Langam que sirve de restaurante.

Con vista al Valle. Las Tres Cimas de Lavaredo

Las cicatrices de la historia

Mientras rodeábamos la montaña, nos sorprendió descubrir una serie de cuevas o nichos en la roca de la Cima Oeste. Son testigos silenciosos de una historia sangrienta y terrible que ocurrió en ese mismo lugar hace muchos años.

Cuentan los libros que los Dolomitas solían ser el límite entre dos potencias: el Imperio Austrohúngaro (actualmente Austria) e Italia. De hecho la línea divisoria pasaba justamente por Las Tres Cimas de Lavaredo. Con el estallido de la I Guerra Mundial la frontera se transformó en zona de guerra y presenció algunas de las batallas más sangrientas y encarnizadas. Esas cuevas formaron parte de las fortificaciones defensivas de las tropas italianas.

Recordando esas cuevas, no podemos más que pensar en el frío y hambre que habrán pasado los soldados. Protegidos de las inclemencias del tiempo por una cueva tallada en la roca por ellos mismos. Y por supuesto, sin una taza de chocolate caliente que los motive y les caliente el estómago. Europa está llena de cicatrices, que permanecen a pesar del paso del tiempo.

Luego de 1919 los Dolomitas pasaron completamente a manos Italianas, pero aún hoy siguen siendo un límite. Separan las provincias de Bolzano-Bozen y Belluno y también son una frontera lingüística. A pesar de pertenecer a Italia, en los Dolomitas se habla más alemán que italiano.

Lagos tras el Refugio Locatelli. Las Tres Cimas de Lavaredo

El Final de la Caminata

Sitio: estacionamiento del Refugio Auronzo; Altitud: 2320 m; Tiempo de caminata: 4:30 hrs; Estado de los viajeros: satisfechos por deber cumplido

Casi 6 horas después de haber dejado el Refugio Auronzo con lluvia, volvíamos al punto de partida con un sol radiante. Todavía nos quedaba una cosa por hacer antes de volver. En el refugio sellamos nuestros pasaportes con la marca de Las Tres Cimas de Lavaredo, como recuerdo de nuestro logro. Y entonces sí, a volver al auto para dejar la mochila y deshacernos de las capas de ropa que daban calor.

Antes de encender el motor para volver nos tomamos unos minutos de relajación. Donde a la mañana sólo se veían nubes ahora había un gran valle y muy a lo lejos se veían los reflejos del mítico lago Misurina. En un termo teníamos té que todavía estaba caliente. Es verdad, es muy de abuelos ¡pero que delicia! Y mientras tomábamos el té de la tapa del termo tratábamos de fijar ese paisaje en nuestra mente. Como queriendo sacar una foto con los ojos.

Completar el circuito de trekking en Las Tres Cimas de Lavaredo no sólo es una superación personal, sino que además te pone cara a cara con lo imponente que puede llegar a ser la Naturaleza.

Con vista al precipicio. Las Tres Cimas de Lavaredo

Ayuda al Viajero

¿Dónde quedan Las Tres Cimas de Lavaredo?

Están ubicadas en los Alpes italianos, más precisamente en la cadena montañosa de los Dolomitas. Están en el centro del Parque Natural Tres Cimas.

Si estás planeando tu viaje a los Dolomitas no te pierdas nuestra guía completa: “Viaje a los Dolomitas en verano: el encanto de los Alpes Italianos“.

En el mapa pueden ver la ubicación exácta así como otros puntos de interés.

 

¿Cuánto cuesta la entrada?

El Parque Natural Tres Cimas no tiene un “costo de entrada”. Lo que se cobra es un peaje por vehículo, que en 2017 era de €25 por coche (otras tarifas aplican a vehículos más grandes como minibuses o casas rodantes y también para motos). Si ingresan caminando no hay costo de entrada (pero tienen que caminar los 5 km y 500 m de desnivel hasta el Refugio Auronzo).

En el caso de querer pasar la noche se cobra un extra de €15 por noche.

¿Cómo llegar a Las Tres Cimas de Lavaredo?

La forma más práctica de llegar es en auto. Pero si no tienen uno también es posible llegar en el bus 444 desde Dobbiaco (Toblach en alemán).

Lamentablemente este bus funciona solamente en verano a partir de junio. Pueden calcular el tiempo de recorrido, y costo del viaje desde la página de transporte de Süd-Tirol. Allí tienen que ingresar en el buscador como punto de partida Toblach (o desde donde quieran ir) y el punto de llegada es Misurina, TRE CIME RIFUGIO AURONZO.

¿Cuánto se tarda en completar el trekking alrededor de Las Tres Cimas de Lavaredo?

Si siguen el recorrido que les marcamos en el mapa más arriba (sendero 101 hasta el Refugio Locatelli y luego el sendero 105 para volver) son unas 4:30 hrs de caminata. A esto tienen que sumarle el tiempo de paradas (para comer o si quieren tomar algo). Por esto nosotros terminamos tardando unas 6 horas.

¿Se puede pasar la noche en Las Tres Cimas?

Una de las recomendaciones que se suelen hacer es quedarse a pasar la noche para poder ver el atardecer/amanecer sobre las Tres Cimas de Lavaredo. En esta hora mágica el macizo se tiñe de tonos rosas y naranjas.

Para poder hacer esto deben pasar la noche en el Refugio Locatelli. Eso sí, el refugio suele estar lleno (sobre todo en temporada alta) y tienen que reservar con tiempo. Aquí les dejamos el link a la página oficial.

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